La Tierra es plana, Jesucristo resucitó y las nubes son de algodón

Marzo 30, 2008

 

La Tierra es plana

 

Un “astrónomo” iraquí explica en un programa de TV por qué la tierra es plana:

El sol da vueltas alrededor de la Tierra porque es más pequeño que la Tierra, esto es evidente en los versículos coránicos.

Él [su contrincante dialéctico en el programa] basa sus argumentos en un tipo de ciencia que yo rechazo categóricamente, la ciencia moderna que ellos enseñan en las escuelas. Esta ciencia supone una innovación herética que no tiene confirmación en el Corán.

Ningún versículo en el Corán indica que la Tierra sea redonda o que rote.

Todo lo que no está en el Corán es falso.

 

P.D. Lo único que me deja un poco más tranquilo es que, según se desprende de sus palabras, parece que en las escuelas se enseña que las Tierra es redonda; porque dice que en las escuelas se enseña “ciencia moderna”.

 

 

Jesucristo resucitó

Benedicto XVI: “La resurrección es una verdad histórica”

 

Esta falsedad histórica la lleva repitiendo la Iglesia como un mantra desde su fundación. ¿Y cuáles son las razones de esta contumacia tan deliberada en el error? Por un lado es evidente que lo que están haciendo es poner en práctica el conocido principio goebbelsiano de orquestación (”Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”), intentando colarnos como verdad histórica la gran patraña fundacional de su secta; y por otro, también es evidente que más les vale seguir haciéndolo, porque si acabasen reconociendo que Jesucristo nunca resucitó probablemente desaparecerían, recordemos lo que dijo Pablo a los Corintios: “Si Cristo no ha resucitado, vana es vuestra fe”.

 

 

Las nubes son de algodón

Esto es rigurosamente cierto :-)

 


Nunca fue tan divino el marqués

Febrero 22, 2008

 

El Sacerdote: ¿No crees, pues, en Dios?

 

El Moribundo: No. Y esto por una simple razón. Es perfectamente imposible creer en lo que no se comprende. Entre la comprensión y la fe deben existir conexiones inmediatas; la comprensión es el primer alimento de la fe; cuando la comprensión no actúa muere la fe, y ésos que en tal caso pretendieran tenerla, mienten. Te desafío a que creas en el dios que me predicas -ya que no sabrías demostrármelo, ya que no está en ti el definírmelo, y, por lo tanto, no lo comprendes- y desde el momento en que no lo comprendes no puedes suministrarme de él ningún argumento razonable, pues, en una palabra, todo lo que está por encima de los límites del espíritu humano es quimera o inutilidad. Si tu dios no puede ser más que una u otra cosa, en el primer caso sería un loco si creyera en él; un imbécil, en el segundo. Amigo mío, pruébame la inercia de la materia y te concederé el creador. Pruébame que la naturaleza no se basta a sí misma y te prometo suponerle un dueño. Hasta entonces, nada esperes de mí, sólo me rindo a la evidencia y sólo la recibo de mis sentidos; dónde ellos se detienen allí mi fe queda sin fuerzas. Creo en el sol porque lo veo, lo concibo como el centro de reunión de toda la materia inflamable de la naturaleza, su marcha periódica me complace sin asombrarme. Es una operación de física, acaso tan simple como la de la electricidad, pero que no nos está permitido comprender. ¿Qué necesidad tengo de ir más lejos? ¿Cuando me hayas levantado los andamios de tu dios por encima de esto, qué habré avanzado? ¿No necesitaré hacer tanto esfuerzo para comprender al obrero como el gastado en definir la obra? Por consiguiente, no me has prestado ningún servicio con la edificación de tu quimera, has turbado mi espíritu sin iluminarlo, y debo odiarte en vez de agradecerte. Tu dios es una máquina que fabricaste para que sirva a tus pasiones, y la has hecho mover a tu capricho, pero desde el momento en que incomoda los míos permíteme que la haya derribado. En el instante en que mi alma débil tiene necesidad de calma y de filosofía no vengas a espantarla con tus sofismas, que la asustarían sin convencerla, que la irritarían sin hacerla mejor. Amigo mío, esta alma es lo que la naturaleza quiso que fuera, es decir, el resultado de los órganos que ha querido formarme en razón de sus designios y de sus necesidades; y como ella tiene una necesidad igual de vicio y de virtud, cuando quiso llevarme hacia el primero así lo ha hecho, cuando ha querido la segunda, me ha inspirado deseos por ella, y me ha entregado a ambos de igual modo. Busca sus leyes como única causa de nuestra inconsecuencia humana, y no busques a sus leyes más principios que su voluntad y su necesidad.

 

Diálogo entre un sacerdote y un moribundo


La tortura de la puta de Babilonia*

Agosto 28, 2007

 

Inocencio IV autorizó la tortura, y las cámaras de la Inquisición se convirtieron entonces en las mazmorras del infierno. A los acusados los encerraban en celdas aislados, les impedían ver a los familiares y les ocultaban los nombres de sus acusadores. Al que no confesaba pronto le aplicaban como aperitivo las empulgueras, unas abrazaderas que se cerraban con un tornillo y que iban triturando y dislocando dedos. ¿No confesaba? Lo pasaban entonces a las botas quiebratibias, para sentarlo luego en la silla ardiente a descansar: una silla con una hornilla bajo un asiento metálico erizado de clavos afilados que se calentaban al rojo vivo. ¿Seguía sin confesar? Le dislocaban entonces los brazos y las piernas en la rueda o en el potro de la tortura. O le aplicaban el tormento de la garrucha, que consistía en colgar al tozudo, con los brazos atados por detrás de la espalda, de una cuerda que pasaba por una polea, y subirlo y bajarlo, subirlo y bajarlo hasta que se le dislocaban los hombros. ¿Aullaba de dolor? Le taponaban la boca con un trapo. ¿Se desmayaba? Mañana entonces continuamos la sesión. Prisa no había. Y rociaban los instrumentos de tortura con agua bendita para desinfectarlos. A propósito de agua y trapo, al día siguiente el trapo lo embebían en agua que le iban haciendo tragar al empecinado, jarra tras jarra, asfixiándolo: ése era el tormento de la toca. O le desencajaban las mandíbulas abriéndoselas hasta lo máximo. “Por el amor de Dios, confiesa para que salves tu alma –le imploraba el inquisidor–, no me hagas sufrir tanto”. “Salvar” siempre ha sido una de las prioridades de la Puta, y “convertir”. Conjuga todo el tiempo estos dos verbos. A las víctimas desmembradas las tiraban en pozos llenos de serpientes, los entregaban desnudos y atados a ratas hambreadas o los enterraban vivos.

 

La puta de Babilonia, de Fernando Vallejo

 

* La puta de babilonia es la expresión con la que bautizaron los albigenses o cátaros a la Iglesia de Roma inspirándose en un pasaje del Apocalipsis: “Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera (…) Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata (…) y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.” [Apocalipsis 17:1-6]


Apostatando que es gerundio

Julio 31, 2007

 

Internet facilita muchísimo ciertos trámites, uno puede comprar billetes de avión, adquirir el último libro de su autor preferido, gestionar cuentas bancarias, hacer la matrícula de la universidad… en fin, qué sé yo, hasta bajarse el impreso a cumplimentar para cambiarnos el orden de los apellidos. El caso es que golfeando por la red me he encontrado con una de esas joyas que por imperativo moral no puedo dejar de compartir con todo aquel que tenga a bien pasarse por aquí a echar una ojeada. La joya de la que hablo es un blog, y su nombre es de esos que invitan a la acción: Apostatando que es gerundio (”La apostasía es el único medio al que la Iglesia católica reconoce validez para que una persona bautizada pueda dejar de pertenecer a ella de forma voluntaria…”). ¿Alguna vez ha pensado en apostatar y romper con la iglesia de una santa vez? ¿Es usted demasiado perezoso y le puede la molicie cuando trata estos asuntos? ¿No sabe cuáles son los pasos a seguir? Apostatando que es gerundio es un sitio “escrito en cristiano” para que cualquiera pueda ejercer su derecho a apostatar y además le sobre tiempo para ir al cine.

 

P.D. Apostaten señores, que sale gratis, ya no hay excusas, inviertan 5 minutillos de su tiempo en condenarse eternamente… y a otra cosa mariposa. (Yo ya le he dicho a Monseñor Antonio María Rouco Varela que me borre de su lista de amigos y simpatizantes. Se queda uno como si se hubiese dado una ducha de agua caliente.)