Su nombre es uve doble, ve doble o doble ve y su uso se limita a palabras de otras lenguas, en su mayoría términos provenientes del inglés.
La pronunciamos como b en nombres propios de origen germánico: Wagner, Westfalia… lista que incluye, por supuesto, a los reyes godos, otrora insoslayables en las escuelas (vayan a la Plaza de Oriente en Madrid si quieren conocerlos en persona): Walia, Witerico, Wamba, Witiza…
También la pronunciamos como b en muchos otros casos (aunque en estos la solemos adaptar a la escritura con una v): water, wagon, wolframio, wals (váter, vagón, volframio, vals). La regla general para las palabras de origen inglés es pronunciar la W como [u] o como [gu]: Washington, walkman, whisky… (esta última la RAE, basándose en criterios fonéticos, recomienda escribirla directamente “güisqui”).
El alfabeto clásico grecolatino no da cuenta de la W. Fue inventada alrededor del siglo VII por amanuenses anglosajones que intentaban para plasmar un sonido alemán, la fórmula que utilizaron fue la de la duplicación de la V latina: VV (también en su variante U: UU), creando un dígrafo o signo ortográfico de dos letras para representar un solo fonema, el cual más tarde se convertiría en la W actual.
Al hilo de la lectura de Historia de las letras, de Juan Ramón Lodares
In Memoriam



















Marzo 29, 2008 a las 1:18 pm
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